21/2/18

"El futuro cotidiano": new media art en estado puro

El pasado jueves asistimos a la inauguración de la exposición. "El futuro cotidiano". Es interesante indagar en los conceptos que están detras de algunas de  las  diez piezas que la conforman. Todas ellas examinan y exploran la conexión entre posibles escenarios de futuro y las relaciones humano-tecnológicas.

Algunas como Mobile Field, de Edu Comelles inquietan a pesar de su belleza; Murs Electronics de Felix Vinyals asusta por lo directo que es al mostrar su mensaje; Tanto las propuesta e Col-lec, The human feelings bank, ofrece la posibilidad de otrogar sentimientos a robots y la de Becoming Conversational Implant, cuestiona hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial a través de un chatbot conectado a una planta. Roman Torre (Rotor Studio) muestra un contador de "clickbaits" (Ciberanzuelos) en la red que te deja algo pasmado al comprobar in siu todo lo que es "piblicitario" en las páginas que consultas estando a su lado a través de tu móvil: diarios, redes sociales, ..., ¡nada escapa a esta estrategia!



Tenéis hasta el 4 de marzo para ir a visitarla. ¡Que no se os pase!

14/2/18

Videos "curiosos" que esconden realidades amargas.


Autor: Boston Dynamics



























Ayer las redes volvían a "ofrecer publicidad gratuita" de otro de los robots de Boston Dynamics. Es aterrador, porque si lo que muestra el vídeo de promoción es un "perro que abre puertas y escapa", la realidad es que ese robot será utilizado en continedas. Es más barato que entrenar a un ser humano, se transporta fácilmente, es dócil, no come y aguanta en todo tipo de escenarios.

Investiguemos antes de promocionar algunas "noticias". En el caso que nos ocupa no hacemos más que promocionar un arma de guerra. ¿Parece mentira, no?

No podemos perder el (poco) sentido crítico (que nos queda). 

+info:
Proyecto
Artículo en eldiario.es

4/2/18

El mundo contemporáneo como metáfora de la prisión: ‘Please come back’




Imagen de la exposición 'Please Come Back' en el IVAM. Foto: Manuel Cuéllar.
Imagen de la exposición ‘Please Come Back’ en el IVAM. Foto: Manuel Cuéllar.






















[Original: El Asombrario & Co. 1/2/2018]

El IVAM presenta hasta el 8 de abril la muestra ‘Please come back, ¿el mundo como prisión?’, coproducida por el Institut Valencià d’Art Modern y el MAXXI-Museo Nazionale delle Arti del XXI Secolo de Roma. Su objetivo supone continuar con el debate sobre el incremento del control social y la vigilancia. Y es, ante todo, una buena reflexión sobre el estado de nuestras libertades, muy cuestionado por el avance de las tecnologías, que nos convierten a todos en entes observadores y, sobre todo, observados.

La exposición, comisariada por Hou Hanru y Luigia Lonardelli, reúne 53 obras de 26 artistas que reflexionan sobre la prisión como una metáfora del mundo contemporáneo y el mundo contemporáneo como una metáfora de la prisión. En un presente en el que impera la cultura del miedo y en el que se impulsan iniciativas biopolíticas desde el Estado y las grandes compañías transnacionales la muestra se plantea, entre otras cuestiones, en qué han quedado los derechos y libertades por los que tanto luchó la ciudadanía o cómo es posible mantener un papel de verdadera resistencia frente a ese control.

Hou Hanru remarcaba en su inauguración una paradoja presente en la vida actual: “Cuanta más tecnología tenemos, menos libertad”. El proyecto de investigación, en el que también ha participado la filósofa Luigia Lonardelli, muestra la relación que siempre ha existido entre la expresión artística y el control social, entre las prácticas artísticas y la prisión. Sobre todo teniendo en cuenta que casi siempre se ha equiparado con un determinado tipo de recintos arquitectónicos y unas determinadas estrategias desarrolladas para manipular y transformar a los ciudadanos en seres disciplinados y dóciles. Sin embargo, aquellas prisiones panópticas y vetustas han encontrado un aliado interesante en sus maneras de hacer en las nuevas tecnologías. Ya no hacen falta grandes muros, basta con estar conectados para poder ser vigilados. La cultura de la seguridad (o del miedo) están asociados al control de la visión, tal como apuntaba Harun Farocki, uno de los autores presentes en la muestra. Han sido numerosos los artistas que han criticado y documentado sus vivencias y opiniones sobre los espacios de control, sobre todo, tras la publicación de Vigilar y Castigar de Michel Foucault (1975), en el que se analizaba la relación de poder sobre los convictos y los cambios producidos tras la expansión del modelo panóptico de prisión ideado por el filósofo utilitarista británico Jeremy Bentham. Muchos han colaborado para desarrollar movimientos de resistencia, pero lo cierto es que la fragilidad de nuestra libertad nunca había sido tan cuestionada.